Cuando viajamos tenemos la “mala” costumbre de ir a donde otros muchos ya han ido antes. Perdemos la creatividad y la espontaneidad en favor de la comodidad y de la falta de inquietud que otros viajeros nos despiertan al publicar sus viajes, enseñarnos sus fotos y contarnos y sus vivencias.

Somos cómodos y precisamente por eso buscamos ir a lo seguro y tener el control sobre lo que veremos exactamente cuando estemos sobre el terreno. El problema es que, cuanto más control tenemos sobre lo que hacemos, menos espacio dejamos para las sorpresas y más complicado es tener experiencias únicas, vitales y por ello memorables.

Lago Hillier, Australia

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Por todo ello es necesario un artículo como este. Un espacio al que es bienvenido todo aquel que no tenga prejuicios, que se atreva a disfrutar de la vida por el mero hecho de hacerlo, sin esperar la merecida recompensa y en el que dejemos que sea el destino el que nos sorprenda en vez de ser nosotros quienes lo controlemos.

Solo así podremos llegar a lugares recónditos como los que seleccionamos en esta galería. Paisajes de ensueño que parecen sacados de otro planeta. Lugares con colores y forma